23.4.14

THIS IS ABOUT A ROAD TRIP

La meta se antojaba remota cuando cerramos la puerta del coche. Una sensación que ya conocíamos consideró que era el momento de ponerse a la cabeza en una carrera que combinaba un gran batiburrillo de ilusiones. Una vez dada de lado la cuestión maletera, lo único que teníamos en mente era el reencuentro que deseamos desde que nos separamos por última vez.

Y entonces, el contacto de las llaves que consigue arrancar nuestro vehículo y comenzar a alejarnos de nuestro punto de origen, ya forma parte del inicio de una aventura que, ya sabemos, será la conversación recurrente cuando nos quedemos sin argumentos durante nuestras cenas estivales.

Y dejamos atrás la ciudad.




Los paisajes mudaron sus galas más industriales a un color verde intenso, aire puro en las zonas no habitadas de nuestro país. Esas vistas que te hacen reflexionar totalmente desvinculado de tu mente, incluso si estás al volante y tu única responsabilidad es atender, aunque inconsciente e imprudentemente no lo haces.


Nuestra energía se canalizó en estímulos que invitaban a olvidar, por tiempo limitado, las ataduras a la vida real. Porque la irreal, ahora manifiesta, ya tenía sabor. Pero entonces, un alto en el camino.





Ser consciente de cada instante es la clave. Prepararse para ello lleva su tiempo. Cruzando la frontera...


Y es ahí donde acaba lo bueno y comienza lo mejor.

Take care,

SiL

Sil: Sudadera: Smiley/ Leggins: Top Shop
Javo: Camiseta: C&A/ Pantalones: ZARA

22.4.14

EL COMODÍN DEL PREPPY SEGÚN EL GANSO


Hoy volvemos a prepararnos. Volvemos a ser esos preparatory o alumnos preuniversitarios de la Ivy League americana que con su estilo desenfadado (para aquella época) y sus corbatas a rayas revolucionaron, primero, la concepción del uniforme y, después, la de la moda masculina de mediados del siglo XX.

Y digo que nos preparamos porque tras la Semana Santa y sus días de verano anticipado, sacamos de nuevo la gabardina y afrontamos, ahora de verdad, la primavera que la sangre altera y que sus lluvias nos deja. Configuramos un armario de entretiempo en el que se combina la transición entre el crudo invierno que dejamos atrás y el que será el caluroso estío.

Claro, ante la inestabilidad siempre llega la incertidumbre, y frente a ello no hay nada mejor que recurrir a lo seguro, al uniforme que nunca falla, al preppy que pusieron de moda aquellos prep(aratory) y que se configura como baza ganadora para transitar la nueva temporada.

Líneas clásicas socialmente aceptadas que incorporan cortes slim para quitarles el olor a naftalina de nuestros abuelos. Un tradicional renovado que sirve de comodín y que yo prefiero con factura made in Europe y firma española, como la de El Ganso, que después de conquistar la arteria comercial masculina en el número 15 de la calle Jorge Juan, estrena nuevo templo preppy en la calle Serrano, 46, adueñándose así de todo el distrito de Salamanca (y situándose más cerca de mi oficina, lo que constituye un gran peligro).

El estilo de vida de un hombre que, por su imagen, proyecta una preocupación por la estética, la cultura y el ámbito intelectual, algo que en España parece que nos sale bastante bien (al menos desde 2005 gracias a El Ganso). Porque si bien fueron los estadounidenses quienes lo inventaron, fueron japoneses e ingleses los que dieron continuidad a esta imagen atemporal.





Total look: El Ganso; Zapatos / Shoes: TenKey: Pisacorbatas / Tie Bar: vintage

Take care,

Javo

*Fotografía: Manuel Ordovás

16.4.14

PACKING FOR EASTER

Desafías al segundero creyendo que dominas la situación. Miras y remiras el reloj, pero de reojo, no quieres parecer nervioso ni dar a entender que tu único anhelo es -y te atreves a recordar- retroceder en el tiempo para que el fin lo marque el timbre de tu colegio. Pero vuelves en ti, años más tarde que te han dado sabiduría y experiencia para saber, conocer de primera mano, que lo bueno se hace esperar. No te gusta recurrir a tópicos, pero una vez más lo haces: "más vale pedir perdón que permiso", "quien no corre, vuela" y otras frases con las que tu abuela te atolondraba recorren tu mente y fuera de ti (de nuevo, para variar, vuelta a empezar) comienzas a preparar lo que a todos nos produce esa sensación que mezcla inconscientemente pereza con ilusión: la maleta.


Se abre un mundo de posibilidades que torna la situación como la más importante, y, te desmarcas de tu alrededor simulando que todo lo demás da igual. La carretera va alcanzando un merecido primer puesto en tu lista de prioridades e ir preparado supone darle más de tres vueltas a todos los "por-si-acasos" que creerás que son la mejor opción para formar parte del mini armario que llevarás contigo. Esa pereza VS ilusión va decantándose por el que no juega en casa y, cuando ya parece que comienza a terminar ese partido que se disputa únicamente en tu mente, la maleta, tu maleta, no cierra.


Y comienzas a descartar cosas que, sólo ahora, ya no son tan imprescindibles. Un par de zapatos, un jersey, este libro que no leeré, dos revistas, la plancha del pelo, cinturones, el ipad, otro par de zapatos... Vaya, nunca aprendes a seleccionar correctamente, en todos los sentidos. Pero entonces, cuando empiezas a divagar por tercera vez en 10 minutos, te sientas sobre la maleta, al más puro estilo humano, y comienzas a forzar la cremallera, que finalmente cierras. Celebras en mudo tu victoria y te paras en seco. Has caído en la cuenta de que te has dejado una cosa fuera: la rutina. Y entonces sonríes.

Take care,

SiL


15.4.14

ME TOMÉ UNOS GIN Y AHORA SÉ LATÍN

 

Hace unas semanas, cerré la maleta y volví a la universidad. Sí, bueno, no hace falta coger un avión para ir a clase, pero esta vez nos íbamos a una especial. Volamos hasta Bra, en Italia, con un fin muy concreto. 


Allí, alojada en el antiguo Castillo de Pollenzo, residencia de la Casa Real de Saboya y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997, se encuentra la primera Universidad de Ciencias Gastronómicas. Fue fundada en el año 2004 por el movimiento Slow Food, enfocado a la renovación de los métodos de cultivo y recuperación de especies gastronómicas en peligro de extinción (lo contrario al Fast Food, vaya), y Gin Mare, la ginebra premium española, la eligió para presentar sus novedades 2014 por su espíritu mediterráneo.



Cuatro estancias nos esperaban (¡¿Hola, cocina?! Foto) para descubrir cada uno de los nuevos cócteles creados a partir del Slow Food y alrededor de una experiencia personalizada: Lifestyle, Clima, Gastronomía y Escape. El objetivo: potenciar los botánicos propios de esta ginebra premium (tomillo, albahaca, romero y oliva arbequina) aprovechando alimentos incluidos en la dieta mediterránea.
 


1. Lifestyle: 'Triple Orange' by Jorge Balbotín y Erik Viola. En el aula magna comenzamos  con un gin tonic con naranja en tres texturas diferentes (mermelada amarga casera, bitter y en twist) que marida con steak tratare de fassone. 

2. Clima: 'Sea Side Crusta' by Juan José Saber. Hasta las cocinas nos trasladamos para degustar el combinado con base de sirope de cerveza casero, copa cubierta de azúcar de romero y acompañado de gamba roja, alcachofas y olivas, se inspira en las cervezas veraniegas en el paseo marítimo. Bravo.

3. Gastronomía: 'Onion Glimet' by Jorge Balbotín. Al fresco del patio central, descubrimos la inédita combinación de cebolla roja y parmesano (sí, sabía salado, pero estaba bueno) que encaja a la perfección con un risotto con alcaparras. 

4. Escape: 'Amanda's' by Amanda Boucher. Para degustar el combinado cítrico creado por la ganadora del Mediterranean Inspiration 2013, el cual yo bauticé como "el mojito de ginebra", nos plantamos ante las antiguas ruinas romanas que posee la universidad (un componente puramente mediterráneo) al compás de música folk. El chocolate blanco, la albahaca y la espuma de limón potencian su sabor.


Mi favorito, ahora que se acerca el verano, el 'Sea Side Crusta'. Frente al Mar Mediterráneo, como alternativa a la fresca cerveza. Y ahora, preparaos, porque después de mi paso por la unviersidad vuelvo sabiendo Latín, no en idiomas, sino en cócteles. Y no es tan complicado sorprender si te enseñan (de forma sencilla) cómo hacerlo.

Take care,

Javo

10.4.14

7 NOTAS PARA ESTA PRIMAVERA

1. Volver al negro.



2. Y al blanco.



3. Al ante en las chaquetas ligeras.



4. A los brochazos en azul marino como recurso imprescindible.



5. A los polos de punto.



6. A las sandalias de piel masculinas.



7. Y a un tropical sutil y relajado.


Take care,

Javo

7.4.14

EL DIOR DE RAF SIMONS, UNA PARANOIA

Tengo un debate de un tiempo a esta parte que gira entorno al Dior de Raf Simons. Si hasta hace poco todo el mundo se maravillaba con los espectáculos que Galliano preparaba para la maison y sus shows eran de los más esperados de Paris Fashion Week, parece que poco a poco la masa cercana a la moda (que no la insider) da la espalda al lavado de cara que el diseñador belga le ha proporcionado a la firma.

Se supone que Simons mola fuera de Dior, pero el debate está dentro de Dior, que es lo que ha generado tanta disrupción. ¿Era él el adecuado para asumir la batuta de la nueva dirección creativa? Después de mucho mirar (por delante, por detrás, de costado y desde cualquier ángulo posible) y de atravesar también la etapa de rechazo y de “no me gusta, dónde está el Dior de siempre” (si es que alguna vez supimos qué era "El Dior de siempre" después de la muerte de Christian Dior), creo que por fin he entendido lo que Simons nos quiere decir:

¿Y si Raf Simon estuviera creando la precuela del Christian Dior de 1946 en lugar de una secuela más?


Me explico. ¿Y si Simons estuviera volviendo a un Dior imaginario anterior al nacimiento de la casa Christian Dior, es decir, a Miss Dior y no a la Mrs. Dior creada por el maestro del New Look a mediados del siglo pasado? ¿Y si estuviera intentando imaginar a la mujer Dior que todos tenemos en mente pero en su época universitaria, acto que al fin y al cabo era toda una revolución en los años 40 (y uno de los puntos que el belga dejó abiertos antes de su salida en Jil Sander)?

Ahora bien, y aquí viene mi paranoia. El resultado de esta creación no estaría protagonizado por una chica que va a una universidad de mitad del siglo XX, sino a una actual, porque estamos en el XXI. Algo así como si nos encontráramos en un limbo entre pasado y futuro del que hubieran extraído a esta supuesta Miss Dior de los 40 y, con su actitud avanzada para la época, se vistiera con la distinción que se le presupone para ir a clase en nuestra era.


Si habéis llegado hasta este punto, gracias y enhorabuena, porque ahora es cuando expongo las pruebas de las que dispongo para agarrarme a esta teoría sobre el Dior de Simons:

- Ha vuelto a la denominación nombre+apellido de la marca, ‘Christian Dior’ (o al menos así se refleja en las webs de referencia), cuando por lo general se elimina el nombre del creador cuando fallece para dejar sólo el apellido.

- Ha subido el talle de la Chaqueta Bar varios centímetros para hacerla más sexy (redescribe la construcción de las prendas como hizo monsieur Dior en su momento -de confeccionarlas a partir de los hombros según los códigos de los 40 a hacerlo a partir del talle- y como volvió a cambiar Saint Laurent al heredar la dirección creativa de la casa -del talle como centro de la prenda a los hombros-).


- Ha incrementado el uso del pantalón. También en la alta costura, generalmente plagada de faldas/vestidos.

- La elección de referentes mucho más jóvenes y alejados de la estética Dior tradicional para las campañas (Jennifer Lawrence, Eddie Campbell) en contraposición de rostros más maduros (Marion Cotillard, Stella Tenant). La continua lucha entre pasado y presente. Lo que eras y lo que serás. Miss Dior vs. Mrs Dior.



- Las prendas se muestran “tiradas” sobre las modelos, incluso en la costura, lo que puede verse como una pérdida de los valores del lujo. Pero ¿y si fuera ésta una forma de remover ese círculo tan estricto y restablecer las bases del lujo tradicional, en el que prima la buena factura, la vanguardia y la artesanía frente a la espectacularidad? Al fin y al cabo es lo que hizo Christian Dior creando el New Look, revolucionar, utilizó infinidad de metros de tela en tiempos de crisis y volvio a la silueta ultra-femenina ligeramente encorsetada de la que se habían librado las mujeres a principios de siglo.

- Prendas que aportan poder interno a quien las lleva y permiten desarrollar la personalidad hacia fuera. Dar más importancia a cómo se siente uno mismo cuando las lleva puestas que a la reacción que éstas puedan provocar en los demás cuando vean que las llevas puestas. Una cuestión de infringirse verdadero autoestima en lugar de generar una fachada de autoestima (posiblemente) inexistente de cara a la galería. Simons trabaja mucho más los bordados y aplicaciones en los interiores que se intuyen con el movimiento, por algo será…


- Si nos centramos en las colecciones, nos encontramos con elementos college reincidentes y trabajados con estampados clásicos de la casa que combinan de forma "incoherente", con mensajes reivindicativos impresos en los vestidos a modo de pancarta… ¿Acaso no se generaron en las universidades los mayores movimientos revolucionarios que, otra vez, nos remiten a al revolución del New Look de Dior?

Y ahora, después de todo este rollo (ya llevamos una hora de ponencia, queda poco), mi debate: ¿Raf Simons nos está vendiendo la moto o realmente tiene una idea clara y va a por ella? ¿Está trasladando bien la marca a la calle? ¿Puede que sea este el punto por el que la gente no lo entiende? ¿Está contextualizando mal su precuela de la Miss Dior universitaria?

Generalmente, la mujer que compra Dior no es universitaria, sino una mujer madura y con buena capacidad económica. Pero ¿acaso no quieren estas diorettes poseer de por vida una cintura de avispa universitaria y la eterna juventud? Ahí está la clave. El rejuvenecimiento de la marca se ha alcanzado, ahora bien, quizá las formas de Simons, bastante liberadas para lo que era Christian Dior aunque continúan modificando la silueta femenina, son demasiado vanguardistas para el público que realmente efectúa la compra final.


Me explico de nuevo. Si trazamos una línea en las siluetas del Dior de Simons, siempre existe una exaltación de las curvas de forma pronunciada; por ejemplo, apliques en las caderas de grandes solapas a modo de bolsillo y cinturón ciñendo bien la cintura, o como en la última colección, ballenas que dan volumen en la cintura simulando un corsé. Esto puede traducirse como el deseo de las universitarias, de esa Miss Dior, de ser algún día una mujer de verdad, de esas con curvas por las que el sexo contrario suspira y ejercen su “poder” físicamente seductor.

La pregunta es, ¿va a vender Simons a estas maduritas (que se presumen con un gusto que trasciende la propia moda) esa exaltación exagerada de las curvas (que ya tienen) bajo la premisa de que sus universitarias ficticias (que a ellas les gustaría volver a ser) desean tenerlas algún día? Simplificando, ¿va a vender más curvas a mujeres que ya tienen curvas y lo que quieren es disimularlas?


¿Existe en este caso una verdadera disfuncion entre creatividad y traslado al punto de venta? ¿Es todo una paranoia mía? ¿Qué nos quieres decir, Raf? En lo que consigo preguntárselo en persona, seguiremos observando.

Take care,

Javo

6.4.14

COSMÉTICA MASCULINA (abril 2014): Lucas M36


Para el hombre tener un buen pelo es importante, aunque muchos le quieten importancia. Yo no es que tenga una melena envidiable, pero sí soy bastante tiquismiquis con quien mete la tijera entre mis humildes mechones. Un trasquilón y la seguridad masculina puede quedar mermada. Así que, tras varias preguntas acerca de mi situación capilar [y rebautizos tales como "La peluquería cuqui de Javo" (hola, Ari Bradshaw)], os voy a confesar un secreto.

Hasta hace un año, yo me cortaba el pelo en la peluquería que había al lado de mi casa sin darle mayor importancia. Ir, cortar, pagar y salir. Pero un verano, justo antes de las vacaciones, colgaba de la puerta un cartel de cerrado durante dos meses. Fue entonces cuando encontré entre los bolsillos la tarjeta de Lucas M36, que se había quedado allí olvidada desde que conocí  Jaime y Jorge en la inauguración de TenKey.

Era un caso de emergencia y, como su local estaba al lado de la oficina, pedí cita después del trabajo.  Una pequeña puerta en la calle Monte Esquinza, 36 (Madrid) da la bienvenida a un lapso de tiempo entre pasado y futuro. Un local alargado en el que sentirse a mediados del siglo XX y salir con una estética de vanguardia.

Entre música de épocas pasadas y un ambiente con personalidad y muy masculino (que en general se echa en falta en los salones de belleza) se respira moda, tendencia y lo más importante: distensión (también escasa en el mundo de la moda). Yo iba con mis fotos seleccionadas de lo que me quería hacer, como un guiri que se pasea por el centro de la ciudad con su mapa. Un ligero vistazo, un par de apuntes y, por primera vez en la historia de la humanidad, el corte quedó justo como habíamos hablado. Nada de licencias de córtame dos dedos y desaparecen cuatro tras pasar la tijera.

Jaime y Jorge saben lo que se hacen, una carrera de más de 20 años en peluquería y barbería es lo que llevan de recorrido estos dos hermanos. Saben qué necesita tu pelo, qué te sentará mejor según la estructura de tu cara y tu cabeza, y transformar tu idea para que encaje a la perfección contigo. Desde entonces, mi única preocupación es dar las buenas tardes, sentarme en la silla con una revista (atentos a su buena selección de publicaciones) y mirar al espejo cuando terminan para volver a comprobar que han dado en el clavo. Ah, y las chicas también son muy bien recibidas.








Take care,

Javo

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